Virginia Woolf y la nostalgia que habitó su obra

Ilustración: @not.dan

En algún momento de nuestra vida, seguramente todos nos hemos encontrado en un estado donde sentimos la soledad distinta a lo que sabemos de ella.

Es un sentimiento más bien abrumante del cual no podemos  por más gente que esté a nuestro alrededor, nuestro interior sigue estando vacío.

Justo esto nos remite a la vida de soledad que Virginia Woolf plasmó a lo largo de toda su obra. La escritora inglesa quien hoy cumpliría 137 años mostró, desde pequeña, la habilidad de hacer de su obra literaria un espejo de la realidad que vivió.

Inspirada por recuerdos de la infancia, mujeres, una época histórica importante, además de sus emociones, Virginia Woolf se convirtió en un referente de la literatura inglesa y también de la innovación del pensamiento feminista en aquella época.

La personalidad de Virginia estuvo siempre marcada por su vida familiar, y esto, además de los trastornos mentales con los que vivió desde pequeña, influyó bastante en su escritura. Su primera depresión la vivió a los trece años tras la muerte de su madre, sin embargo el hecho de que su familia estuviera compuesta también por tres medios hermanos fue sembrando en ella una nostalgia desde muy pequeña, pues se sabe que fue abusada sexualmente, lo que pudo haber desencadenado un discurso de lucha contra el machismo que fue plasmado en todas sus obras.

Después de la muerte de su madre, Virginia comenzó a sufrir episodios depresivos que con el tiempo se volvieron crónicos, haciéndola cambiar constantemente de humor, lo que ahora se diagnostica como trastorno de personalidad bipolar. Así pues, su vida siguió siendo marcada por estos sentimientos, agraviando la situación dos años después, tras la muerte de su hermana Stella y también de su padre a causa de cáncer.

Este estado anímico si bien afectó su vida social y sus creencias acerca del matrimonio y otras cuestiones, nunca fue impedimento para que Virginia siguiera desarrollando sus capacidades literarias, al contrario, encontró en ellas la inspiración para crear toda una obra llena de nostalgia y un pensamiento crítico.

Justo en la época en la que la Segunda Guerra Mundial apenas se estaba dando inicio, Virginia tenía ya una popularidad ganada, pues sus novelas así como ensayos feministas la convirtieron en una intelectual que a lo largo de su vida fue innovando en sus formas de escritura así como en los termas. Para ese entonces, Virginia a pesar de no creer en la idea del matrimonio, compartía su vida con Leonard Woolf, un hombre que la conocía bastante bien, y siendo consciente de que en cualquier momento Virginia podía volver a entrar a un estado de depresión, estuvo atento de ella siempre. La pareja tomó la decisión de, en caso de que Inglaterra fuera invadida por Alemania, ambos se suicidarían, pues temían que Leonard, quien era judío, corriera peligro. Después de un bombardeo en Londres, su casa fue destruida, dando pie a un nuevo descenso emocional que sumergió a Virginia en un punto donde para ella fue difícil encontrar la manera de regresar. Debido a esto, tomó la decisión de terminar con su vida lanzándose al río Ouse con su abrigo lleno de piedras, acabando con su vida al ser arrastrada por la corriente.

Virginia Woolf, fue y seguirá siendo una de las escritoras más importantes e influyentes de la literatura inglesa y también mundial, pues con novelas y más de 30 libros de otros géneros, todos de su autoría, revolucionó el pensamiento del siglo XX y en él dio cabida a la defensoría de los derechos de las mujeres.

 

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