Moda biodegradable: El uso de hongos para la fabricación de textiles

No es nada nuevo, que la industria de la moda es de la más contaminantes del mundo, de hecho, se encuentra entre las primeras tres.

 

Además, muy a la vieja escuela, para la fabricación algunos textiles como es el caso del poliéster se siguen utilizando materiales como el petróleo, según el Environmental Justice Foundation para crear un par de jeans se requiere un kilo de algodón y entre 10.000 y 17.000 litros de agua (gran parte del consumo de agua en el mundo está destinada a los cultivos de esta planta y ni hablar de los pesticidas) Si a esto le agregamos los sueldos de risa con los que la mayoría de las marcas occidentales mantienen a sus trabajadores en países como Bangladesh, Camboya, Vietnam y Brasil, de dos dólares al día y a las pésimas condiciones laborales en las que trabajan, nos parecería cada vez más absurdo seguir con estos modos de consumo.

Es por eso que debemos comenzar a repensar en los recursos disponibles y en nuevas formas de crear, trabajar y consumir la industria textil.

Algunos diseñadores han comenzado a cuestionarse si en realidad el futuro de la fibra consiste en seguir gastando recursos de la tierra o comenzar a crearlos. Es por eso que la diseñadora Aniela Hoitink con la ayuda de Myco Design, ha recurrido al micelio (parte vegetativa del hongo, sus raíces) para crear fibras para prendas.

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“Después de dos semanas, el micelio está completamente madurado y puede ser cosechado. Tras eso, las formas del micelio tienen que ser marinadas en otro líquido. Luego se sacan y se ponen las formas circulares en un molde 3D de una figura femenina, es decir, cuando hago y moldeo la prenda. Durante el secado el micelio se pega y la prenda está lista” comentó Aniela.

De esta forma, la prenda no solo es amigable con el medio ambiente en su producción, sino también al momento de ser desechada pues es totalmente biodegradable y eso no es todo, el micelio también tiene un montón de propiedades como la repelencia al agua, el aislamiento, es anti microbiano e incluso cuida la piel.

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Hoitink no es la única que ha experimentado con estas alternativas de tejidos orgánicos, BioCouture también creo una chaqueta (Scoby Tec´s biker jacket) con un tipo de cuero vegetal hecho a partir de té verde, azúcar, bacterias y levaduras. En la Universidad de Australia Occidental también se creó una chaqueta, pero a partir de células humanas y de ratón.

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Incluso surgió el caso de la diseñadora Erin Smith quien “cultivo” su propio vestido de novia con mantillo de árboles y micelio.

“La ropa es mi objetivo final, pero hay más aplicaciones (para el micelio)” apuntó Aniela. Por ejemplo, en Dinamarca, ya se ha utilizado este material para crear fibras que se utilizan en las pantallas de lámparas.

Cada vez es más pequeña la división entre biología y moda, la tecnología y las alternativas ya están aquí, pero, ¿Qué tal la demanda? ¿Te atreverías a utilizar alguna de estas prendas?

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