Mitos sobre el poliamor que urge desmentir

El -poliamor- como concepto, está cada vez más presente en cualquier discusión que hable de las formas de relacionarse.

Este, se puede definir como cualquier relación de amor y compromiso (no necesariamente sexual) entre más de dos personas al mismo tiempo.
Desde hace ya algunos años, se ha concebido a la monogamia como un mito en los animales y también en los seres humanos, pues se ha demostrado que engañar a la pareja es algo común en ambos sexos y que mientras el deseo de tener múltiples parejas es natural, la monogamia llega a ser “antinatural”.

La monogamia social existe en muchas especies y no parece que vaya a desaparecer pronto, pero la sexual es algo insólito en la naturaleza. Sin embargo, y por poner algún ejemplo, la no-monogamia es mucho menos aceptada por la familia o la sociedad que la homosexualidad.

Desde hace tiempo, se habla de lo propensos que son los seres humanos a las relaciones extramaritales. Parece que muchos son más monógamos de dientes para afuera que de corazón. Un informe elaborado en 2014 por el Instituto Ipsos revelaba que el 35% de los hombres y el 26% de las mujeres reconocían haberle sido alguna vez infiel a su pareja.

Las relaciones poliamorosas tienen bastantes mitos en nuestra sociedad y aquí van los más frecuentes.

Solo soy poliamoroso para poder tener más relaciones sexuales. Aunque es cierto que ser poliamoroso te da la oportunidad de tener relaciones sexuales con múltiples parejas, no es menos verdad que ser poliamoroso puede resultar tener menos sexo.


Soy alérgico a cualquier tipo de compromiso. Muchas personas poliamorosas tampoco están necesariamente saliendo o buscando parejas adicionales todo el tiempo. Una persona puede tener múltiples parejas y no considerar su relación abierta, si alguna de las personas involucradas no desea agregar más socios. Algunas personas llaman a esto poliamor cerrado. 
Desde el punto de vista cultural, el compromiso se entiende como la capacidad de estar dispuesto a tener sexo con una única persona. Pero para muchas personas poliamorosas, el compromiso está en ser honesto con las personas con quienes comparten su vida y con tratarlas bien y estar a su lado. Muchos se sienten más comprometidos con sus parejas actuales que con las personas con las que salieron monógamamente porque son sinceros y se abren con ellos, sobre todos los pensamientos que pasan por su cabeza.

Esto es solo una excusa para que los hombres engañen a su novia. No son pocos los que piensan que muchos hombres se escudan en el poliamor para ponerle los cuernos a su pareja. Además, la gente asume que todo esto es cosa de hombres, pero lo cierto es que son bastantes las mujeres que lo hacen.
«En los eventos que se organizan, suelen ser más chicas que chicos. Supone mucho esfuerzo de trabajo emocional como para atraer a quienes no están a gusto en ese terreno o tienen una justificación social para tener otras relaciones a escondidas. Hay toda una serie de argumentos que de siempre han disculpado las necesidades masculinas, como si aún no hubiesen aprendido a comportarse como alguien adulto», señala a nuestra revista Vagalume.
La poliamoría es maravillosa para las mujeres, en tanto en cuanto el adulterio femenino ha sido siempre muy castigado de una manera cruel y violenta. Hay un grueso de la población femenina que está tratando de adaptarse a la poliamoría cuando toda su vida ha vivido una estructura de monogamia, algo que resulta sumamente complicado.

Soy todo un coleccionista de ETS. Estereotipo absurdo, pues el contagio de ETS depende exclusivamente del tipo de prácticas que se realicen y el tipo de protección que se utilice en esas relaciones. Y precisamente porque con frecuencia tienen relaciones con distintas personas, los poliamorosos suelen tomarse la protección a la hora del sexo seguro muy en serio y presentan tasas significativamente más bajas de transmisión de ETS, además de ser mucho más dados a someterse a pruebas de detección de enfermedades venéreas que aquellos que mantienen relaciones con muchas más personas engañando a su pareja (que, por supuesto, piensa que son monógamos).

Todos somos blancos, de clase media alta, bisexuales, urbanitas y sin hijos. Es evidente que no todas las personas que practican el poliamor responden a un mismo perfil. Claro que existe una cuestión de clase ya que es muy complicado que se dé en circunstancias precarias o comunidades donde la identidad depende de un proyecto familiar monógamo, sin embargo, cada vez esta práctica se ha extendido a otros terrenos que no son necesariamente donde se encuentra el “perfil” de una persona poliamorosa.

No tengo límites a la hora de tener sexo. Ser poliamoroso no hace que, por defecto, una persona esté abierta a tríos, bondage y cualquier práctica sexual que se tercie. Ni que viva enganchada al sexo. Dentro de la poliamoría, que es muy diversa, hay muchas formas y mucha gente. Gente que tiene pocas parejas, otra que tiene muchas, otra que abre su relación en determinados momentos y la cierra en otros… Lo bonito que tiene la poliamoría es que hay mucha diversidad y que cada cual busca la manera de relacionarse intentando adaptarse a los nuevos tiempos.

Es un estilo de vida despreocupado y maravilloso. Los problemas de una pareja poliamorosa no distan demasiado de los que pueda tener cualquier pareja de otro tipo. Sin embargo, logísticamente, entran en juego más personas con las que compartir tiempo, lo que puede ser algo difícil. El poliamor requiere de tiempo y dedicación.

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