“La poesía es un faro en medio de una isla”: Giselle Ruíz

Para la escritora y poeta, Giselle Ruíz, su libro “Crónica de fracasos” significó más que nada un azar del destino, pues nunca visualizó que su arte se convertiría en un compendio de poemas que causarían empatía con el público.

Fue más la necesidad de vaciarse y de encontrar una válvula de escape lo que su poesía significó para ella, donde a través del amor y sus dudas recurrentes entorno a las relaciones humanas y la supervivencia en medio de los caóticos tiempos de la tecnología, plasmó sus vacilaciones y experiencias en tinta sobre papel.

Por ello, en Xpresión conversamos con la poeta, quien nos platicó un poco sobre el origen de “Crónica de fracasos”, el proceso literario y editorial, sus rituales de escritura, entre otras cosas.

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“Crónica de fracasos” es un título bastante llamativo, ¿qué experiencias estéticas o personales te motivaron a elegir este título?

El título responde a la formación del libro. Al principio los poemas solían estar sueltos, hasta que se convirtieron en una recolección de fracasos que iban de manera cronológica. Siempre he dicho que tienen que ver con el fracaso amoroso, esta idea donde comienzas con la etapa del enamoramiento, la relación y la cuestión final del quebrarte y el abandono, siempre posterior a esa persona o a la pérdida de uno mismo.

¿Cómo fueron los preparativos literarios y editoriales de “Crónica de fracasos”?

Fue muy desordenado. Antes creía que escribir tenía que ver con una cuestión de inspiración o de que hubiera un detonante sentimental para hacerlo, y justamente eso determina mucho mi comportamiento pasado, hablando amorosamente (…). Una se va acostumbrando a estar con las personas que no debería de estar y eso era para mí era un pretexto, hasta que me di cuenta que no necesitaba eso. Descubrí que necesitaba tener el equilibrio mental y emocional.

“Crónica de fracasos” no es un libro planeado, es una recopilación de procesos amorosos.

El libro implica para mí un cierre, pues estoy segura de que no voy a volver a escribir sobre amor, fue mi debut y despedida en la temática. Creo que todo lo que debía decir al respecto ya lo dije.

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¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?

Fue un proceso de trabajo de tres años (2015, más o menos), en el que me di cuenta que ya tenía material que podía funcionar, que podía ser parte de algo. No solo escribí, yo creo mucho en la cuestión de la capacitación, de buscar becas, entrar a diplomados, estar buscando el espejeo a través de talleres (…) eso me ha ayudado mucho a pulir lo que se está decidiendo.

Aquí es puro corazón. Fue algo que se “arrojó”.

¿Fue difícil plasmar y arrojar a la luz esa serie de “fracasos amorosos” que te marcaron en su momento?

Creo que hay algo muy cierto y es que no escribes para ti, escribes para ser leído. Poner en papel las cosas implica aceptarlas. Fue difícil darlos a la luz, pues me ponía en una situación vulnerable, pero ha sido bueno, ha sido un descubrimiento bueno hacia mí.

Te das cuenta que aceptarte, te da seguridad.

Me da la oportunidad de decir: Esto es lo que yo soy, sí he fracasado y creo que tú también, pero eso es lo que nos da una condición de humanidad.

Hay que escribir a pesar de todo, a pesar del trabajo, la escuela, los conflictos familiares, las dificultades económicas… escribe, escribe, escribe.

¿Hay algún poema de “Crónica de fracasos” que encierre el concepto o represente de mejor manera al libro?

Hay un poema en particular que me recuerda cuando era niña-adolescente y veía esta imagen de la mujer que deshoja flores y que se pregunta constantemente “¿me quiere o no me quiere?”, como si fuera un juego de azar en el que no interviene la otra persona.

No tiene nombre, está titulado con un número porque es parte de una serie que está en la segunda parte del libro (…) pero ese poema podrá ser el que represente gran parte al libro. Este azar en el que nunca piensas en el otro, sino que dejas al destino y el universo la idea de que si el amor existe.

¿Es la poesía un puente para atravesar la oscuridad y salir -más o menos- ileso?

Es un puente, pero un puente en el que no puedes ir en coche, sino uno en el que obligadamente debes ir a pie. La poesía tiene la bondad de ser un golpe directo. No te salva como tal, pero puede decirte “hey, por ahí va a doler mucho”. Estamos obligados al fracaso y de este viene la evolución.

Todo tiene que ver con el nivel de fortaleza y comprensión del ser humano, yo creo que, al menos a mí, la poesía me ha ayudado a evitar fracasos, pero no a desconocerlos. Veo a la poesía como un faro en medio de una isla. Esa luz constante que a veces te deja en la oscuridad, pero que siempre te ilumina.

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¿De dónde crees que proviene el fracaso en general y cómo crees que se puede canalizar y lidiar con ello?

El fracaso viene de las expectativas y del no saber desplazarnos a través de las cosas, acostumbrarnos y a estar en la zona de confort, pensar que las cosas serán de determinada manera y hasta en el constructo social. Este viene mucho de no plantearnos y de no cuestionar. Terminamos haciendo cosas que no nos gustan, no me imagino un fracaso más grande que vivir la vida que alguien más quiere que vivas.

Cada quien irá superando su decepción y dolor. En la construcción del libro me pasó de todo, terminaba de pasarme algo bastante duro y escribía inmediatamente. Por ello el libro está escrito de manera salvaje.

Aprendí con el tiempo que el amor es una situación que debes de ver un poco de lejos, sino terminarás escribiendo un libro como este, definitivamente.

Para Giselle, observar su propio libro sobre el estante le hace pensar que fue la víscera de todo ese momento, no obstante, se plantea escribir sobre otras cosas y tocar al lector desde otro ángulo. A partir de “Crónica de fracasos”, comprendió el cómo la gente puede llegar a sentirse y sobre qué les gustaría leer.

Me ha ayudado a pensar en qué es lo que quiero escribir después, ahora me considero como una persona mucho más organizada.

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