“Ser músico es una carrera que no acaba nunca”; Pingo’s Orquesta

Nos reunimos con los chicos de la Pingo’s Orquesta, banda hidrocálida con más de seis años de trayectoria, tres discos, docenas de presentaciones, una gira por Asia y bastantes vivencias por compartir.

Gerardo, Claudio, José, Marco y Cristian, nos platicaron sobre sus experiencias en el otro lado del mundo, el álbum “Música para domar monstruos” y su relación “amor-odio” con cada uno de sus instrumentos.

¿Cómo fue la experiencia en su gira por Asia?

Gerardo (guitarra): Fue una gira que gestionamos a través del Festival Java Fest, la embajada de México en Indonesia y sumándole el consulado de Hong Kong. Entonces en el 2017 la embajada de México nos propone ir al festival, pero por cuestiones de presupuesto no se pudo concretar el evento.

Entonces cuando supimos que estaba confirmado el festival en Indonesia, nos movimos en países cercanos para aprovechar y tocar en otros lugares.

¿Cuántas tocadas fueron en total?

Nos presentamos en un lugar llamado “French Club”, dimos conciertos para la embajada de Holanda, orfanatos, escuelas, la Universidad de Música y en el Festival Java Fest, todo en 11 días. Fue una experiencia única.

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¿Hubo complicaciones durante la gira?

Claudio (batería): Uy, pues justo a mí me negaron la visa y tuve que entrar a Hong-Kong por Japón, y eso complicó un poco porque aumentaron los precios y los vuelos, pero a mí me convino porque conocí Tokio.

*Risas*

Edgar el clarinetista se vino conmigo para no quedarme solo. Fue un alucine, el futuro ahí está, y sí, fue todo un trip, desde la comida y demás. Unos de plano se iban a McDonald’s porque no querían probar la comida.

*Todos voltean a ver a Gerardo*

José (trompeta): Tuvimos la suerte de que todo saliera a tiempo, pues pudimos conectar bien, incluso con los que se fueron aparte.

Marco (contrabajo): Además, como experiencia, nos dimos cuenta que allá en Indonesia las telenovelas mexicanas viejitas tienen mucho éxito. Todos conocen, por ejemplo, la canción de Marimar.

*Risas*

¿Cómo se manifestó el “choque de culturas” y de qué manera se reflejó en la reacción de la gente?

Marco (contrabajo): El choque de culturas es inmenso, pues es otra religión, lenguaje y otras tradiciones. Sin embargo, la gente es muy amable. En el escenario yo creía que íbamos a tener una respuesta del público bastante fría, pero no, todos estaban bailando y disfrutando.

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Platiquenme de “Música para domar monstruos”. A comparación de “Peregrino”, ¿se conserva en este álbum el mismo estilo o tendrá una nueva fusión de géneros?

Se conserva el estilo. Yo lo veo como un disco que resume todas las variantes sonoras que tiene la banda: desde baladas hasta polcas, pasando por danzón, swing y todos los sonidos y caminos que hemos recorrido. Hay ideas claras y concisas, tintes más oscuros y roqueros.

Este camino surgió como una evolución a lo que tratamos: seguir con lo mismo, pero mostrar algo más profundo e intenso. No nos gusta encasillarnos en un género.

Están por presentar el nuevo material en su ciudad de origen, ¿existen sentimientos encontrados al respecto?

Claudio (batería): Es chido porque la Pingo’s comenzó en las calles del centro de la ciudad, y justo presentar este disco en la calle emociona, es como volver al origen de cierta manera; pero seis, siete años después y ahora con tres discos. Creo que sí estamos bien prendidos por tocar en la calle otra vez.

Y con motivo de su presentación en Vive Latino el próximo 17 de marzo, ¿qué sienten al saber que estarán pisando la arena del Foro Sol?

Gerardo (guitarra): La noticia nos cayó de sorpresa, más porque es un festival dedicado al rock y tienen bandas muy populares y masivas, pero también tiene un espacio para músicos que están emergiendo. Para nosotros es un placer estar ahí. Va a ser una fiesta y vamos a hacer destrozos allá.

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¿Cómo fue que cada uno de ustedes logró unir “su alma” con el alma de su instrumento? ¿Cómo lograron identificarse con él?

Yo comencé tocando el saxofón, pero después quise entrar a la onda de la sinfónica, y como éste no entra como instrumento de orquesta, decidí tocar la trompeta. Así es, me tocó ser el “soplón”.

*Risas*

Claudio (batería): Yo vengo de la Ciudad de México y comencé a los cuatro años a tocar el piano, pero cuando nos vinimos a vivir a Aguascalientes, mi mamá quería que continuara con la música. Entonces me dieron un rol por varios instrumentos y cuando llegué a la percusión, dije “Órale, esto está chido”.

A los 17 años entré a la Sinfónica, pero fue hasta los 21 cuando vi a un amigo y maestro tocar, Gabriel Puentes -baterista de Paté de Fuá-, y transformó mi percepción de la música. Quise tocar la batería y hacer música orgánica.

Gerardo (guitarra): Yo igual comencé tocando el piano, después me gustó el bajo, pues disfruto mucho tocarlo, también por un tiempo estuve tocando la batería. Y comencé a tocar la guitarra porque odiaba cómo tocaban los guitarristas con los que tocaba.

*Risas*

Además, comencé a tocar por necesidad, pues me fui a vivir a otro país y no podía tener una batería, entonces compré una guitarra y comencé a componer, a tocar, a sacar cosas y melodías. No me considero guitarrista, pero me gusta tocar y lo disfruto mucho. Soy como el “anti guitarrista” de los guitarritas.

Cristian (violín): Comencé con la guitarra a los 12 años, pero siempre me llamó mucho la atención el sonido del violín en el tango. Entonces un día, extrañamente me llegó un CD de música gypsy y me fascinó, dije “nel, yo quiero estudiar violín”. Ahorré para mi violín y fui a la Casa de la Cultura.

Dejé la música clásica de lado y comencé a tocar diferentes géneros, pero étnicos, como tango o folclore mexicano.

Marco (contrabajo): Empecé tocando el contrabajo a los 17 años, pero desde muy pequeño tuve una influencia muy directa con la música, pues en mi familia todos son músicos. Mi mamá decía que el más tarugo tocaba violín.

El contrabajo era lo que más me llamaba la atención, entonces dije que quería tocarlo y como a todos los bajistas, me compraron una guitarra. En la prepa tuve la oportunidad de tocar el bajo en una banda versátil, decidí que quería estudiar música y me fui por lo académico. Entonces cambié al contrabajo.

El instrumento me enamoró, aunque me sigo preguntando, ¿por qué no toqué la armónica? Es una relación amor-odio tremenda.

*Silencio*

Gerardo (guitarra): Nos sacaste los complejos.

Cristian (violín): Pero yo estoy muy feliz con mi instrumento, ustedes son los negativos.

Gerardo (guitarra): Pero son los más tarugos los que tocan el violín.

*Risas*

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¿Tienen algún extraño ritual colectivo para prepararse antes de dar un show?

Cristian (violín): Cuando tocamos en el Ferial, antes hicimos una dinámica media torpe, pues en la parte de atrás del escenario nos pusimos contra la pared para estirar. Entonces los bailarines nos veían y nos decían “¿qué están haciendo?” y les decíamos “estamos tratando de empujar la pared”. Creo que es lo más raro que nos han visto hacer.

Gerardo (guitarra): También nos damos un abrazo antes de comenzar.

Cristian (violín): No, no es cierto.

José (trompeta): De repente un “te quiero” o “los quiero”.

*Risas*

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Tomado en cuenta que cada uno de ustedes tuvo una formación musical desde pequeños, ¿recomendarían a los aspirantes a músicos tener una formación musical en alguna institución aparte?

Cristian (violín): La música es un desarrollo de vida, independientemente si te vas a dedicar a eso. Lo ideal es que nunca le pierdas en encanto al instrumento, pues es muy fácil olvidar el compromiso. Tenerle cariño a la música y hacerla con gusto, ganas y amor.

José (trompeta): Sobre todo pensar que no es fácil. Ser músico es una carrera que no acaba nunca, pues siempre estás aprendiendo y no existe un límite para ello.

Claudio (batería): Es sacrificio y disciplina. No se metan a la música para conseguir fiestas, chicas o fama, así la música no funciona. Para hacerla funcionar tienes que decir algo y la única manera de expresarlo es mediante ella.

Gerardo (guitarra): Es una cuestión de educación, que acerquen a los niños a todo tipo de música: folclore, jazz, tradicional o rock. Es importante que haya curiosidad por descubrir nuevos géneros.

Marco (contrabajo): La invitación al público es que escuchen música distinta, invitarlos a escuchar bandas nuevas, pues hay muchos proyectos en Aguascalientes que valen mucho la pena.

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La música de la Pingo’s Orquesta se encuentra en todas las plataformas de streamig digitales, además, podrás escucharlos en vivo este sábado 8 de diciembre, a las 18:30 horas en el Patio Jesús F. Contreras, a un costado del Teatro Morelos.

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