Mejora tu disciplina en 7 pasos

 En ocasiones cumplir con nuestros propósitos se torna más difícil de lo que en verdad es.

Incluso tareas sencillas como prepararnos un desayuno saludable todas las mañanas se vuelve algo que fácilmente dejamos para después.

Todas esas cosas que al principio nos cuestan trabajo comenzar y de pronto solo dejamos a un lado no hacen más que alejarnos de nuestros propósitos, sabemos que en ocasiones es necesario hacer sacrificios para conseguir algo, y es nuestra responsabilidad realizarlo.

  • Conoce tus puntos débiles. Nadie es perfecto, así que nada mejor que asumir nuestras debilidades: chucherías, dormir a deshoras, demasiado café, muchas horas frente a la computadora o el celular, poco ejercicio, nervios, darle demasiadas vueltas a las cosas, etc. Debemos ser conscientes de estas conductas para que, cuando se manifiesten, sepamos remediarlas o detenerlas; al menos identificarlas es el primer paso.
  • Aleja las tentaciones y haz un compromiso contigo mism@. Ser disciplinado no es algo que seas, es algo que haces. No se nace con la disciplina, es un hábito que se va adquiriendo. Así, si sabes que ves mucho el celular antes de dormir y terminas durmiendo dos horas más tarde, apágalo y descansa. Si quieres comer sano, tira o regala la comida chatarra que tengas cerca o, si quieres ser más productiva en el trabajo, silencia el teléfono y desactiva las notificaciones de las redes sociales.
  • Céntrate en lo que quieres conseguir, traza un plan y no pierdas la meta. Si quieres ser más disciplinado para conseguir un objetivo (dormir más, leer más, hacer más deporte, cualquier cosa) es importante que tengas muy claro qué es lo que quieres conseguir y/o alcanzar. Repasa cada mañana tu(s) objetivo(s) y haz todo lo que sea necesario para llegar a ello.
  • Construye tu propia disciplina. Como te hemos dicho antes, la disciplina no es algo con lo que nazcas, es un comportamiento adquirido. Y, como cualquier conocimiento, habilidad o aprendizaje, cuanto más lo practicas, más mejoras. Así, como cualquier otra cosa que vayas a aprender, te va a costar al principio, pero no por esa razón debes rendirte. A medida que tus objetivos sean más grandes, ambiciosos o complejos, más disciplina y esfuerzo vas a necesitar. Por eso, intenta practicar la disciplina en tu día a día, en cosas más o menos manejables, así te será mucho más sencillo o factible y el progreso será gradual, hasta que por fin, las cosas te dejen de pesar.
  • Come a menudo y de forma sana. Parece otra tontería pero no lo es. Si tienes hambre, estás de malhumor, nervioso o con el estómago encogido, no podrás centrarte en lo importante. No comer conlleva una falta de azúcar y eso te hace estar más depresivo, decaído y pesimista.
  • No limites tus capacidades. Suena muy new age, pero es así. Si piensas que no tienes la capacidad para hacer alguna cosa, no lo conseguirás. Si no eres consciente o no cuantificas lo que puedes o no puedes hacer, entonces no te pones frenos y tampoco sientes tanta presión.
  • Haz un plan de back up, auto-premiate y si fallas, perdónate a ti mism@ y sigue adelante. Por ejemplo, si has decidido comer más sano pero vas de camino a una fiesta, piensa en un plan. Si sabes que habrá cosas saludables y algunas no saludables ve a por las sanas (o todo lo sanas que puedan ser). Si lo consigues, un día a la semana permítete comer algo que tengas muchas ganas o más antojo, es decir, consiéntete. Si no lo consigues, no te fustigues ni te estés lamentando, ya conoces tu punto débil.

 

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