Mejora tus hábitos de lectura

México, es uno de los países con los peores índices de lectura de sus habitantes.

Anualmente, se leen en promedio 3.8 libros por persona en el país, en 2015 de cada cien mexicanos 50 dijeron haber leído un libro en 12 meses, pero en 2018, sólo 45 dijeron haberlo hecho. De acuerdo con la encuesta, la población declaró que no toma un libro por diversas razones entre las que destacan falta de tiempo con 45.6%, falta de interés con 24.4% o preferencia a hacer otras actividades con 14.8%.

En una actualidad en la que la vida pasa demasiado rápido, y toda la gente se encuentra estancada en las pantallas de sus celulares, la realidad es que las razones por las cuales el índice de lectura es así de bajo, son únicamente excusas.

El tiempo para leer ahí está, y valdría la pena invertirlo en trasladar nuestra mente a otras realidades lejanas a la de todos los días para por lo menos, hacer nuestra existencia un poco más llevadera.

Las excusas más frecuentes son muy sencillas de solucionarse, y si no lo crees, aquí está la prueba.

No tengo tiempo

Aunque es cierto que es ajetreada, la vida moderna está llena de momentos que se pueden aprovechar para leer. En la parada para el transporte público (considerando que en la ciudad los tiempos de espera son larguísimos), mientras se viaja en el autobús una vez que lo hemos tomado, en la sala de espera del doctor, durante la hora de la comida ese día que no hay compañía… Esos huecos se pueden llenar leyendo un buen libro… o mirando twitter. La decisión entre elegir una cosa u otra es asunto de cada quien.

Me agobian los libros con demasiadas páginas

Nadie dice que haya que aficionarse a la lectura empezando por Don Quijote de la Mancha (1424 páginas). Si estás decididx a comenzar a leer más frecuentemente, comienza por libros delgados, cuentos de Gabriel García Márquez, o incluso poesía, si consideras que te resulta más sencillo.

Lee lo que te gusta

Sinceramente, la excusa anterior suena un poco a justificación barata. ¿O es que el grosor y que fueran tres tomos fue un inconveniente para que te leyeras Cincuenta sombras de Grey o la saga de Game of Thrones de George R. Martin? A lo mejor el problema está en que tienes que leer lo que te gusta. Tan sencillo como eso.

No tengo mucho dinero para libros

¿Quién ha dicho que para leer libros sea necesario comprarlos? Las bibliotecas públicas están muy bien surtidas y funcionan de manera eficiente. Por otra parte, el hecho de tener un plazo para acabar el libro puede ser un motivante para leerlo cuanto antes. Este es solo un recurso, con nuestro maravilloso nuevo Dios, el internet, ahora tenemos disponibles en la red miles de textos que podemos conseguir de manera gratuita. Si eres de los que siguen casados con leer en formato físico, también hay una solución: puedes reproducir en copias el libro, una manera mucho más económica que si lo compraras en la librería.

No sé qué libro leer

Todo se trata de querer hacerlo. Comienza por uno que te atraiga o que te hayan recomendado. Si te gusta, continúa explorando las obras de ese autor, infórmate de otros escritores que sean semejantes a él y sigue tu búsqueda. Poco a poco irás ampliando el campo a otros géneros, autores o épocas.

No todo el monte es orégano

Retomando el punto anterior, no hay una fórmula mágica para encontrar el libro que te guste. Hasta tu autor favorito tiene obras brillantes y verdaderos ladrillos, pero la vida es así: acertar, equivocarse y seguir adelante a pesar de los fracasos. Cuanto más leas y más te informes, menos errores podrás cometer en el futuro.

Estoy agotado

Si consideras que la lectura una actividad residual, la colocarás al final de todas tus demás actividades. Si lo que pretendes es disfrutar de la lectura antes de dormir, lo más probable es que te duermas. En ese caso, ¿por qué no leer en esos momentos en los que tu cuerpo está más activo? Hay mil huecos a lo largo de tu jornada diaria para disfrutar de la lectura estando bien alerta y antes de caer en brazos de morfeo.

No eres un robot multitareas

Si pretendes disfrutar de la lectura mientras escuchas música, ves la tele, preparas la comida y respondes el Whatsapp de tu mejor amiga, lo más probable es que te acabes hartando del libro que tengas entre manos. Mientras lees, procura reducir los estímulos a los que estás sometido para aumentar la concentración y disfrutar de la lectura. Como en cualquier otra actividad, básicamente.

Leer no es una actividad excluyente.

Leer no implica dejar de hacer otras actividades como escuchar música, ver películas o jugar videojuegos. Al revés, todas esas actividades se pueden retroalimentar entre sí para encontrar nuevos títulos para leer, nuevas películas qué ver, grupos que escuchar… Sólo es necesario encontrarle un hueco a cada una de esas actividades sin que una obstruya a la otra.

Agárrale el gusto

Al principio todo cuesta, eso es claro. Incorporar la lectura a tu vida cotidiana puede ser laborioso, pero al final obtendrás diversión, conocimiento, cultura y capacidad de abstracción. Aunque pueda parecer duro, el balance es positivo.

 

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