Manual para sobrevivir a la FNSM

Sabemos que algunas veces tu salida a la feria se puede volver una de esas historias de terror que te marcan o con la que te marcan tus amigos; en ocasiones no todo sale como lo esperas y amaneces en lugares desconocidos: sin llaves ni telefóno, abres tu cartera y ni el pasaje para el primer camión de la mañana alcanzas, entre otras cosas terribles que preferimos dejar en el olvido.

 

Por esta razón, nos dimos el tiempo de hacer trabajo de investigación, etnografía y recopilación de material visual -que para salvaguardar la integridad de terceros no publicaremos- para ayudarte a sobrevivir con un presupuesto ajustado abordando puntos clave, que ten por seguro, te salvarán de algún apuro dentro del perímetro -de destrucción- ferial.

 

Bebidas recreativas a.k.a. alcohol

 Quien viene a la feria y no bebe, pues… se pierde gran parte de todo lo que la festividad ofrece. Siempre hay maneras de ahorrarse algo de presupuesto al comprar bebidas emblemáticas, cuyo efecto es garantizado. Las mejores opciones para debrayar sin tirar tu dinero son: las Bombas de Don Chuy, que si bien, alcanzaron su fama siendo el mejor lugar de encuentro en Calvillo, ahora para fortuna de todos ya tienen su stand en el área ferial; los deliciosos y refrescantes mojitos de Favela, unos clásicos latones de Cerveza Victoria, o bien, armarte de un six con precio más económico antes de entrar en el perímetro permitido. Y para los valientes, tonayán con panditas.  

 Comida

Aunque muchas veces nos suene la alarma cuando el platillo tiene toda la pinta de la maldición de Moctezuma, asegurando nuestro martirio del día siguiente, hay puestos de comida que han permanecido de generación a generación, y en los que puedes confiar que sus ingredientes no son de dudosa procedencia: Tacos estilo San Juan con sus respectivos frijoles y papa, gorditas michoacanas, perfectas para restablecer tus niveles de alcohol en la sangre con esa salsa tan picosa y los ya favoritos de la multitud, burritos de la calle Nieto. 

Baños

Ir a un baño en la feria es siempre una odisea, una aventura para espíritus indomables que no importa cómo, pero llegan a su destino. Para hacerlo más fácil y rápido, hay un truco que no todos se atreven a revelar, un secreto a voces que sólo los más audaces conocen: cuando tengas la urgencia de llegar, siempre puedes explotar tus escondidas virtudes actorales y fingir que estás a punto de vomitar. Nadie se te impondrá en el camino. Nadie.

 Transporte

 A menos que seas un ser de alma romántica que le gusta observar los amaneceres, más vale que tengas un plan de contingencia para volver a tu casa, ya que agarrar taxi es tan difícil como terminar un concierto de molotov con todos tus dientes puestos. Ya sea que entre tus amigos se cooperen para el estacionamiento del conductor mártir que los moverá esa noche, hasta hacer la vaquita para un uber que los lleve a una casa a terminar la velada.

 

No olvides

  • Cargar con un Alka Setzer y Paracetamol, pues no sabes hasta qué hora tendrás que mantenerte despierto/a.

  • No debería suceder de esta forma, pero la señora delincuencia invade el metro cuadrado de algunas personas. Para evitar el riesgo, procura mantener tus pertenencias en las bolsas delanteras de tus jeans, cargar con lo más esencial. Si eres mujer, organízate con tus amigas para llevar solamente una bolsa y ahí guardar todas las pertenencias en colectivo. Recomendamos que sean las prácticas mariconeras que van pegadas al cuerpo.

  • Lleva ropa cómoda, que resista al caos de personas caminando lentamente hacia una misma dirección.

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