La rutina de belleza coreana que debes seguir

¿Te has puesto a pensar si le estás dando a tu carita lo que necesita?

La cosmética coreana nos ha dado desde tiempos ancestrales técnicas impresionantes para el cuidado de la piel. Cada vez está más presente en el mundo occidental la cultura oriental y sobre todo las innovaciones en el tema de la cosmética.

La parte más importante y contrario a un error que la mayoría de las personas hacemos, es el proceso antes de aplicar maquillaje al rostro. Durante mucho tiempo hemos olvidado la importancia que tiene sobre todo la limpieza e hidratación para lucir una piel hermosa con o sin maquillaje, afortunadamente y aunque suene bastante tedioso, la rutina coreana de 10 pasos para el cuidado de la piel llegó para quedarse y salvarnos de arruinar nuestro cutis.

La esencia de esta rutina es que se basa en aplicar una capa tras otra, desde el elemento más ligero terminando con el más espeso para conseguir una hidratación máxima y sobre todo balanceada.

Puede que en ocasiones 10 pasos sean demasiado, por esta razón, la rutina se puede -si lo deseas- simplificar de acuerdo a lo que tu piel necesite en ese momento. Puede ser que en ocasiones aplicar exfoliante diariamente en lugar de ayudar perjudique, pues hay pieles muy sensibles y así con cualquier otro producto. Como en todo, la clave es ser constante y poco a poco los resultados serán más visibles.

Sin más preámbulo, aquí están los famosos 10 pasos.

  1. Es importante comenzar con una buena limpieza para eliminar cualquier resto de suciedad y maquillaje acumulado durante el día. Para esto, lo ideal es utilizar un limpiador de aceite, pues el aceite arrastra toda la grasa acumulada en la piel. Los limpiadores más recomendados son los que están hechos a base de moringa.

  2. Limpiador a base de agua. Esto probablemente lo hemos visto con más frecuencia. Usar un jabón limpiador para eliminar cualquier resto de suciedad que haya quedado o bien, agua micelar para purificar. Lo que se logra con la doble limpieza es que, lo que un producto no soluciona, lo arregla el otro.

  3. Exfoliación. Este paso es muy importante, pues nos ayuda a eliminar todas las células muertas que estén en nuestra cara, además de propiciar la regeneración celular que ayuda a que los siguientes productos se absorban mejor. Hazlo de 2 a 3 veces por semana para no dañar tu piel.

  4. La función del tónico es equilibrar el pH de nuestra piel después de la limpieza, por esta razón es un paso importante, pues prepara al rostro para los tratamientos que siguen.

  5. Esencia. Es un producto que está más concentrado que el tónico pero mucho más ligero que el suero que, se dice, es el paso más importante pues actúa a nivel celular y favorece la elasticidad y da firmeza al rostro.

  6. Suero. El sérum es un concentrado que contiene alrededor de un 80% de principios activos, esto permite que incidamos en las zonas a tratar y luego hidratemos. Fue creado para problemas específicos como reducir arrugas o prevenirlas, tratar el acné.

  7. Mascarilla. Ya sea que pruebes con alguna sheet mask que te interese probar o con alguna casera, es una buena opción para apapacharte en el proceso. Las sheet masks, por su parte, son una gran opción para hidratar, es su fuerte. Su principal beneficio es el material con que están hechas, pues las fibras de algodón permiten que se pueda ajustar a la forma del rostro y los nutrientes se absorban correctamente.

  8. Contorno de ojos. No debemos olvidar esta parte de nuestro rostro, pues es la más delicada y por lo tanto requiere cuidados especiales. Lo ideal es buscar un producto que hidrate, dé elasticidad, luminosidad, aclarar y prevenir arrugas.

  9. Crema hidratante. Casi para terminar, es importante agregar una humectación final a la piel sellando todo el proceso previo. Hay diversos tipos de hidratantes, desde unos muy grasosos hasta unos ligeros, el que elijas dependerá de tus preferencias.

  10. Protector solar. Podríamos decir que es el producto que no debe faltar jamás en cualquier rutina de belleza, pues protege a nuestra piel de cualquier contingencia ambiental, sobre todo el sol, además de prevenir el cáncer de piel que causa este agente. Lo ideal es aplicarlo todas las mañanas 20 minutos antes de la exposición al sol y reaplicarse cada 2 o 3 horas.

Probablemente todos estos paso puedan resultar tediosos, pero como mencionamos con anterioridad, puedes saltarte algunos dependiendo de las exigencias de tu piel. Lo importante es reconocer que un rostro nutrido siempre lucirá -y se sentirá- mejor en cualquier momento.

 

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