Sensibilizar y educar: el Trastorno Disfórico pre-menstrual y su realidad

La mayoría de las mujeres en edad fértil, han sufrido de los efectos que conlleva el síndrome premenstrual.

Ésta probablemente sea la afección más común de la que se habla y la que más personas reconocen, pues entre sus síntomas están los cólicos menstruales, sensibilidad en los senos y cambios de humor, por mencionar los más ¿populares?, que se presentan entre 5 y 11 días antes de la llegada de la menstruación.

Sin embargo, poco se habla del trastorno disfórico premenstrual, un padecimiento en el cuál se presentan síntomas mucho más severos que en el síndrome premenstrual, que en ocasiones pueden presentar un peligro para quien lo padece.

Si bien es cierto que la menstruación ha comenzado a dejar de ser un tabú, aún se desconocen muchos datos sobre cómo la viven las mujeres, sus padecimientos y la realidad que existe detrás de un proceso biológico como este.

El Trastorno disfórico premenstrual es uno de estos datos que se desconoce, y es precisamente por esta razón que algunas mujeres han sido son juzgadas al presentar ciertas conductas en su vida diaria. Este padecimiento afecta aproximadamente al 5% de la población de mujeres en edad fértil y aún no se definen con exactitud qué factores lo causan, sin embargo los cambios hormonales durante el ciclo menstrual, además de los niveles de serotonina en el cerebro pueden representar un papel importante, pues muchas mujeres son más sensibles a estos cambios.

Es importante destacar, que durante años tanto el SPM como el TDPM han sido banalizados por parte de las mismas mujeres pero más importante, por el personal de salud, lo que vuelve a estos problemas algo que “es inevitable” o “que se cura solo” y que sin embargo, puede traer consecuencias graves o afectar la calidad de vida de quienes lo padecen. A pesar de ser un padecimiento que está completamente relacionado con la menstruación y por tanto, pertenecer al área ginecológica, es el área de la psiquiatría la que se ha dedicado a sus estudios.

Tanto el TDPM como el SPM causan síntomas físicos como sensibilidad en las mamas, cansancio, dolor de cabeza, cólicos, entre otros. Sin embargo, en el TDPM, sobresale al menos uno de estos síntomas emocionales y conductuales:

  • Falta de interés en las actividades diarias y en las relaciones con los demás
  • Fatiga o falta de energía
  • Tristeza o desesperanza, posibles pensamientos suicidas
  • Ansiedad
  • Sentimiento de pérdida de control
  • Deseo por consumir ciertos alimentos o comer en exceso
  • Altibajos en el estado de ánimo con ataques de llanto
  • Ataques de pánico
  • Irritabilidad o ira persistente que afecta a otras personas
  • Problemas para mantener la concentración

Generalmente, todas las afecciones físicas que aparecen previo a la menstruación son tratadas con fármacos (generalmente automedicados), dejando de lado el considerar tratamiento terapeútico para los síntomas psicológicos. En las ocasiones en las que se ha identificado como un problema, muchas mujeres han sido diagnosticadas con otro padecimiento, siendo el más común el trastorno bipolar.

Gracias a esto, se deja entrever la falta de concientización tanto en la salud obstétrica como mental, haciendo necesario que se comiencen a tomar medidas de divulgación, sensibilización y de educación con el fin de mejorar la calidad de vida de una mujer. Debemos dejar de obviar o minimizar un trastorno que afecta negativamente a millones de mujeres a lo largo de toda su edad reproductiva.

 

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