El ocio como atajo a la felicidad

“El hecho es que mover materia de un lado a otro (trabajo), aunque en cierta medida es necesario para nuestra existencia, no es, bajo ningún concepto, uno de los fines de la vida humana.” (Russell, 1932, p.5)

 

La antigua Grecia es denominada la cuna de las artes y las ciencias, es el ejemplo en el cual se personaliza la transición de la barbarie a la civilización. Los atenienses, realizaban y organizaban la civilización en su tiempo libre, el ocio era valorado porque aportaba a la civilización, de ahí se crearon libros, se abrió el descubrimiento de las ciencias gracias a la contemplación, el asombro del mundo y el espíritu curioso; cultivó las artes; esto gracias a la ociosidad, o la capacidad de invertir el tiempo libre de forma inteligente, usando el sentido de la palabra “inteligencia”, no desde un punto de vista en el cual un individuo se cerrara a la búsqueda de conocimiento en un libro u/o oficina, pues era meramente contemplativo, por estos medios nacía el conocimiento y el interés de transformar la naturaleza, de ahí una elaboración de cultura o civilización. El trabajo de los esclavos era también valorado porque le daba tiempo libre y por lo tanto apertura a los atenieses para que organizaran y cultivaran su sociedad.

¿Qué ha pasado con esta idea apolínea del ocio?

Si bien antes de comenzar este artículo, algunos denominan la idea del ocio como algo malo, algo que va de la mano con la pereza, una actividad que le da pie a realizar actos viciosos; esto debido a que muchos de los conceptos evolucionan con el tiempo, la historia, las nuevas tecnologías y maquinas, y gran parte de su valor y crítica se encuentra en el contexto en el cual nos encontramos actualmente, lo ociosidad que antes era elogiada y practicada, ahora se desprecia por la idea de hoy en día del “arduo trabajo” y la felicidad en el consumo. El trabajo se denomina una de las más grandes virtudes, es clasificada por ser la madre de la productividad, es vista como una forma de vida, porque esta misma, es vista (en la mayoría de las personas) en el gastar dinero en cosas innecesaria, todo valor ha sido reducido al dinero, y si es lo único que sé valora, es lo único a lo que la gente aspira a tener, porque es como actualmente se mueve el mundo, en base al elogio al dinero, prestigio y poder; una persona ociosa, desinteresada por esta clase de “bienes”, es despreciada porque va en contra de la condición de los trabajadores, porque no es “productiva” en la medida en la que los son las personas que trabajan por el fin de un estilo de vida opulento; pero no vengo a hablarles del trabajo, ni de la idea de este mismo, seria repetir lo que todas/os viven día a día, no es una crítica al trabajo, ni estoy sosteniendo que sea malo, el problema está en perpetuar las perniciosas nociones de que trabajar a máxima potencia es algo deseable, entender nuestro valor como personas de acuerdo a nuestra productividad es interiorizar el capitalismo. Aunque si bien no existiera el trabajo tampoco habría ocio, porque no hay un contraste que divida el trabajo del ocio, ambas van de la mano y ambas son necesarias sin alcanzar los extremos.

Con mi declaración del ocio como medio para la felicidad ¿a qué me refiero? Es muy simple, fomenta el buen carácter, las actividades que son afines al humano, el motor que mueve a la gente a querer seguir viviendo, es en resumidas cuentas la esencia del espíritu contemplativo y curioso, promueve vitalidad, y el gusto por realizar actividades que vienen de adentro hacia afuera, el tiempo libre entonces alienta a las personas a realizar actividades que no buscan una razón de ser determinada, sino que es por sí misma satisfactoria, además de que no busca un fin colectivo sino que es más individual, más libre, abre nuevas puertas de formas de vida, cuando uno mismo tiene la alegría reduce la necesidad de mirar a los demás con recelo.

El ocio no es malo, nunca lo ha sido, pero si se toma en cuenta la forma de vida actual, es visto como una actividad que no es provechosa, pero no lo es porque la jornada normal de trabajo es de 8 horas en un estándar normal, es lo que la ley permite, sin embargo, cabe la posibilidad, de que muchas otras actividades fuera del área del trabajo sean de hecho para el trabajo, ya sea trabajo pendiente, planeaciones, etc. Por lo que la mayoría del tiempo de nuestros días se invierte en el trabajo, y lo que resta de este se invierte en realizar cualquier tipo de actividad que no requiera mucho esfuerzo mental o físico, lo peligroso de esta situación es que se invierte en el descanso, y no para alguna actividad que sí tenga un fin de la vida humana, como la felicidad o la misma vitalidad, es decir el tiempo libre o el ocio. En concluidas cuentas el ocio es “malo” porque el tiempo personal para fines propios, esta mal invertido, la mayoría de los trabajos dejan agotadas a las personas, por lo que el único tiempo libre se usa para el descanso y actividades que sustancialmente son inútiles y banas, no hay el suficiente tiempo ni la energía para realizar algo productivo con el ocio, o el tiempo libre. Entonces si el ocio y el trabajo se complementan para una vida más plena, y más feliz, pero solo si es en la medida de equilibrar ambas actividades ¿qué es lo que reduce verdaderamente la felicidad?

 

 

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