Mantén tu mente positiva

Sabemos que hay días en nuestra vida que lo único que queremos hacer es desaparecer, o que pareciera que lo mejor siempre hubiera sido quedarnos en nuestra cama y no habernos levantado.

Y es válido, pues el sentimiento de desmotivación a veces es necesario para darnos cuenta de que existen cosas que probablemente no nos están haciendo bien y que debemos cambiar. Sin embargo, lo que no es válido es quedarnos con esos sentimientos o pensamientos negativos que en lugar de ayudarnos, al retenerlos tanto tiempo, comienzan a convertirse en algo autodestructivo que nos aleja de las cosas que nos gusta hacer o de simplemente sentirnos bien en el lugar que estamos sin importar las circunstancias.

Aquí te dejamos algunas “claves” para que, en caso de ser un mal día o de detectar que te estás hundiendo en pensamientos negativos, salgas de ahí y vivas tu vida de la manera más ligera y relajada posible.

1.- Céntrate en una solución y no en el problema. De igual forma enfoca tu atención en las cosas o situaciones prescindibles en lugar de tener tu mente dispersa, estar pensando todo el tiempo en un problema en lugar de actuar para resolverlo nos paraliza y nos deja en un estado de pesimismo.

2.- Motívate. Es importante no perder la ilusión y el interés por las cosas. Si estás en una situación difícil, haz de eso una motivación, cambiar de trabajo, la perspectiva de unas vacaciones, la ilusión de volver a estudiar, las ganas a aprender a cocinar… La motivación nos mantiene activos y sobre todo conscientes de dónde estamos y hacia dónde queremos ir.

3.- Aprende. No tengas miedo a equivocarte, porque de los errores se aprende. Tener miedo a cometer un error es también paralizante de forma que no deja tomar decisiones. Es entonces cuando sueltas las riendas de tu vida. Procura que eso no ocurra perdonándote tus propios errores, nadie sabe exactamente qué va a pasar y si algo es cierto es que mejor equivocarte por intentarlo que nunca haberlo intentado.

4.- Evita quejarte. Sí, sí, a veces es inevitable. Nos quejamos del clima, del sueldo, del horario laboral, de nuestra pareja o familia. La queja es el recurso más fácil para evitar esa parte de responsabilidad que tienes en tu propia vida, y aquí se retoma el punto 2, toma la queja como un motivante para cambiar eso que no te gusta y hasta ahí.

5.- Actitud. Aunque parezca un cliché o algo absurdo, en levantarse y tomar la desición de simplemente comenzar con una sonrisa, la verdad es que funciona. Si al levantarnos nos proponemos caminar derechos, con energía y comenzamos estirándonos, pronto será un hábito que difícilmente se vaya.

6.- Relájate. Por más difícil que en ocasiones se sienta, libera la tensión acumulada y relájate un momento, date un tiempo para pensar si realmente vale la pena tener tanta negatividad y déjala ir. Consiéntete y disfruta de ti mismx.

 

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